Entrevista: Querernos y cuidarnos entre todos

 Michelle Garcés Alcántara

22 años

Sobre la autora

Soy escritora poblana, a punto de concluir los estudios superiores en Lingüística y Literatura Hispánica. He obtenido primeros lugares en concursos de poesía y en el Primer Concurso Nacional de ensayo vivencial, cuento corto, crónica y composición musical “Por juventudes incluyentes y ciudadanas", además de una mención honorífica por SAVINARTE y el Premio Municipal de la Juventud 2022 de Tecamachalco en la categoría Expresiones artísticas y culturales. Ahora trabajo en la planeación de diversos proyectos literarios y talleres para apoyar la enseñanza de la escritura creativa en Puebla.

¿Por qué decidiste escribir fábulas?

En la pandemia, comencé a distraerme con vídeos sobre experimentos sociales y cómo la gente reacciona frente a diversos temas controversiales. Entonces me di cuenta de que existe un subgénero narrativo que busca concientizar a los lectores: las fábulas. Otros relatos como el cuento y la novela pueden hacerlo, aunque no es su propósito como tal.

Me gusta que la fábula sea corta (una página o una frase), que presente la realidad tal cual es (no siempre es alegórica) y me encanta ver un texto con una “antimoraleja”; ese juego irónico deja aún más a la interpretación y obliga a represar los textos, algo que falta hoy en día.

Cuenta cómo fue tu proceso creativo

He tenido la oportunidad de escribir y presentar varias fábulas y cada proceso es diferente. Por lo general, suelo pensar en aquellos relatos que no se han escrito. No hay fábulas de animales diferentes a los típicos (escribí dos sobre conejos), con problemáticas actuales (acoso escolar, poca atención parental, discriminación, etc.) y me dedico a publicar aquellas que me gustaría leer.

Escribir es un proceso complejo: a veces se me ocurre la moraleja, en otras decido primero los personajes; comienzo a redactar y lo dejo por unos días, lo retomó, corrijo, cambian algunas cosas o todo texto. Pido que otras personas lean mi trabajo para ver en qué aspectos puede mejorar y cómo lo entiende el público.

Lo importante para mí es generar conciencia sobre lo expuesto en la fábula y que la comunidad lectora proponga nuevas fábulas a partir de sus interpretaciones. Y si le falta inspiración, me olvido por un rato del texto y hago otra cosa. La vida siempre dará motivos para escribir.

¿Hubo problemas o complicaciones al momento de redactarla? ¿Cómo los solucionaste?

Siempre pienso bien lo que voy a escribir, aunque a veces no transcriba exactamente todo lo que pienso en el papel. Dejar reposar los textos da la oportunidad de verlos con otros ojos e identificar errores que pasamos por alto la primera vez. Tener una mente abierta a los comentarios y no creer que nuestros relatos son perfectos nos protegerá de sentirnos mal por si hay aspectos a mejorar y aprenderemos algo nuevo.

¿Cómo te sentiste al verla terminada?

Contenta, porque hago un gran esfuerzo por escribir y siempre busco publicarla para que todos puedan leerla. El ser humano necesita reconocimiento por parte de su comunidad y cada vez que me felicitan por expresar mis ideas me ayuda a sentirme bien, aumenta mi autoestima y me motiva a seguir escribiendo.

No cualquiera se anima a escribir y ser alguien que lo haga ya es un logro significativo. Además, animo a las personas para que también se unan a proyectos literarios. Ayudar a los demás también es una satisfacción grandiosa.

¿Qué le recomendarías a las personas que les interesa escribir fábulas?

1. El buen escritor primero fue un gran lector. Busca fábulas de diferentes épocas y lugares, lee y lee. Te ayudarán a inspirarte y ver cómo los autores redactan sus textos.

2. Encuentra algo sobre qué escribir. A veces queremos redactar algo sobre lo que no conocemos o sabemos muy poco. Usa tu propia experiencia será más sencillo que hacer un motón de investigación.

3. Define bien tu objetivo, para ver si al final lo alcanzaste. De no ser así, revisa y vuelve a corregir. No temas hacer cambios.

4. Forma un grupo de apoyo. Tener a una o dos personas de confianza para que lean tus textos te servirá para mejorar con sus retroalimentaciones. Pero, recuerda, siempre darán comentarios o sugerencias; tú tienes la decisión final sobre qué hacer con el texto.

5. Cuidado con las descripciones. Estas pueden ser un arma de doble filo y llegan a perjudicar en lugar de ayudar. No olvides los sentimientos de los personajes, son importantes.

6. Diviértete. Esta es una actividad para disfrutar y, aunque nos ganará la frustración o los bloqueos creativos, ¿de qué nos servirá escribir si no lo gozamos?

¿Qué mensaje de apoyo o motivacional les dejarías?

El camino de la escritura es muy duro: como no todos lo toman cómo algo serio, los desafíos serán constantes. Sin embargo, la disciplina y una meta clara ayudarán en los momentos difíciles. Al principio, sentirás que no quieres avanzar, que no eres lo suficientemente bueno y querrás desistir. Si notas esto, deja un poco la escritura, haz cualquier otra cosa y retómalo después.

Busca siempre hacer algo que te encanté, así no será tan sencillo abandonarlo. Y tampoco te desanimes si no ves resultados a la primera o te corrigen mucho al principio. Tómalo como aprendizaje y continúa; luego de avanzar un rato verás que todo sucede por una razón y tanto esfuerzo y dedicación al final habrá valido la pena.

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